Campo de concentración de Sachsenhausen

Sachsenhausen

La visita al campo de concentración de Sachsenhausen fue…
Abrumadora y creo que me quedo corta, pero vamos a empezar desde el principio, como y dónde lo contratamos.

Como llegar:

Se puede visitar el campo de forma totalmente gratuita, coges la linea S1 del trasporte publico Berlin hasta la ciudad de Oranienburg. (Es importante tener el billete para las zonas A-B-C)


Luego tomas un autobús de linea el nº804 y nº821 (Parada Gedenkstätte) a la salida de la misma parada de metro y te dejan en el campo en el que puedes alquilar una audio-guía por 3€ aproximadamente.

Nuestra recomendación:

Nosotros recomendamos hacerlo con un guía en Español ya que la visita es mucho más emotiva e interesante.

Esta es la forma escogida por nosotros y te la contamos aquí 👇👇👇

Cuando llegamos el primer día a Berlín como habréis leído en el artículo de la introducción a Berlín hicimos un Free Tour.
Una de las empresas que opera a través de las reservas de Civitatis es Sandemans.
En el descanso del Free Tour paras en una cafetería para poder ir al baño y además poder contratar otras excursiones que ofrecen.

Por cierto también te dan una tarjeta con descuentos 😍

Pero al final reservamos el tour con Civitatis «Sachsenhausen en español»
Este tour no incluye el transporte, es decir a parte debes comprar el billete de transporte público Berlin con el que tienes que llegar hasta el lugar.
Pero que no cunda el pánico por que os explicamos la mecánica.

Punto de encuentro

El punto de encuentro es Bradenburger Tor (La puerta de Brademburgo).
Tu guía te pregunta si tienes algún tipo de abono transporte para ver si el mismo te «cubre» hasta el campo de concentración o es necesario sacar una ampliación.
Es necesario tener el billete de transporte publico Berlin de las zonas A-B-C.
(Para más info al respecto leer el post sobre el transporte público en Berlin).

Una vez solucionado todos los inconvenientes derivados de los billetes, nos montamos en un metro y nos acomodamos bien.
Ya que el trayecto dura 1 hora aproximadamente e iremos hasta la última parada en la ciudad de Oranienburg.

Durante todo el recorrido en metro, la guía va haciéndonos introducciones sobre el campo de concentración.

Un poquito de historia

Lo primero es que el campo de Sachsenhausen surgió de uno mucho más pequeño.
Ubicado en el centro de la ciudad de Oranienburg que llevaba en marcha desde el ascenso de Hitler al poder.

Este fue uno de los primeros campos construidos por lo que sirvió de inspiración para muchos otros.
También sirvió como centro de instrucción para militares que más tarde se ocuparon de este y otros campos.

Cuando llegas a la ciudad, tienes que esperar el autobús de línea 804 o 821 y bajar en la parada Gedenkstätte.

Las reglas de la visita a Sachsenhausen

Lo primero que nos dijo nuestra guía es que habían algunas reglas que debíamos conocer y respetar, dentro del campo no está permitido:

-Fumar.

-Comer.

-No está bien visto hacerse fotos «tipo selfie» o que puedan dañar la sensibilidad de las personas.

Además de esto añadió la última regla «Está prohibido grabarme mientras hablo o explico».
Por una razón muy sencilla cualquier palabra o frase suya sacada de contexto puede traerle problemas.

A la entrada al campo la chica nos dio a cada uno un dosier en Español.
Con un mapa en el que se explican peculiaridades del campo.

El letrero, la puerta…

A la entrada se puede leer el letrero de «ARBEIT MACHT FEI¨
Traducido sería algo similar a «A la liberación por el trabajo» o «El trabajo hace libres».
Esta frase también se encuentra en otros campos de concentración como Auschwitz.

Antes de cruzar esta puerta, tienes que hacer el recorrido que hacían los presos que salían a trabajar todos los días.
Te pones en la «piel» de los presos de aquel momento y con las inclemencias del tiempo en invierno… Puede llegar a resultar algo completamente abrumador.

La Torre A

Esta es la entrada por la «Torre A». Esta torre era esencial, por que el campo estaba construido de tal forma que desde esa torre se podía vigilar absolutamente todo lo que ocurría.

Todo esto fue hasta así hasta que en el año 1938 estaban tan hacinados los presos que necesitaron construir la parte del «Campo Pequeño».
Está situada a la derecha de la torre, rompiendo de esa forma la estética del campo en forma de triángulo.
Además rompiendo también esa vigilancia absoluta desde la Torre A.

Sachsenhausen
Este es un mapa del campo de concentración, que aunque está en inglés es perfectamente interpretable.

Llegado a este punto del artículo podrás imaginar o sentir (al menos de eso se trata) lo que allí se vivió.
Cuando empiezas a descubrir en tu visita que no solo eran presos, que no solo los mataban de hambre, de frío o las enfermedades se hacían con ellos.


Además eran torturados de mil y una forma como haciéndoles probar la durabilidad del calzado.
Fabricado por otros presos en «pistas» con diferentes tipos de piedras. Algunas en las que tenían que caminar de 25/40 km al día y en muchas ocasiones hasta la extenuación o la propia muerte.

Los barracones que se pueden visitar.

Los barracones 38 y 39 que hoy en día se pueden visitar son totalmente reconstruidos ya que fueron destruidos en la época, cuando entras en estos el aire se hace más irrespirable si cabe…

Sachsenhausen

En todos o casi todos los campos de concentración que existían, había una figura que era la de los Capos. Eran los presos más peligrosos y sanguinarios, con menos escrúpulos que muchos de los militares de las SS.
Eran ellos mismos los que ponían limites y limitaciones a los presos si es que les quedaba algo por limitar.

Por lo que estas figuras (lo lamento no puedo llamarles personas) disfrutaban de algunas ventajas como «pases» para el prostíbulo del campo o habitaciones y camas separadas del resto.

Sachsenhausen

Estación Z

Ha llegado la hora de hablar de la «famosa» Estación Z, en aquella zona se llevaban a cabo numerosas ejecuciones, sobre todo individuales.
Pero por aquel entonces los militares al cargo de los campos comenzaban a tener problemas de «remordimientos» o dudas de si lo que estaban haciendo era «lo correcto».
Así que idearon mil y una maneras peculiares de asesinar a las personas.

Mil y una maneras de asesinar en Sachsenhausen

Una de ellas y la más conocida es:

El prisionero llegaba a lo que parecía la consulta del doctor.
Un primer militar disfrazado de doctor le pedía que se desnudara, otro lo hacía pasar a una sala y ponerse en la pared con la excusa de medirle la altura.
Cuando el prisionero estaba situado correctamente el militar salía de la sala y daba un portazo fuerte, señal para que el tercer militar. Que al otro lado de la pared y por un agujero minúsculo apretase el gatillo de su arma y acabar con el prisionero.
Así «nadie» tenía la culpa.
Ni el que lo había desnudado, ni el que había salido, ni el que había disparado ya que disparaba por una orden al escuchar la señal (el portazo) pero no sabía a que ni a quién.

Estas y muchas otras formas inimaginables eran las que se utilizaban para acabar con los prisioneros.

Sachsenhausen
Sachsenhausen

Esto es lo poco o nada que queda de esta estación, de la cámara de gas, los hornos crematorios que se instalaron y de la zona de fusilamiento.
Todo ello volado por los nazis en un intento fallido de intentar borrar la horrible historia que habían escrito en la memoria de miles de millones de personas.
Las que habían vivido lo ocurrido y las que lo visitaríamos tiempo después.

Liberación del campo

Por que hay que recalcar que el campo fue liberado el 22 de Abril de 1945. Tampoco han pasado tantos años y parece que ocurrió en la prehistoria.

Como dato curioso, en la Torre A hay un reloj con la hora en la que se liberó el campo, pero esta pintada no son manillas.

No creo que haya mejor manera de terminar este post escrito desde el mayor de los respetos a todas aquellas personas que sufrieron en este lugar, que con el monumento que los honra.

Sachsenhausen

Nosotros estamos de acuerdo con la famosa frase de «El pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla», por eso queremos animaros a que visitéis el campo de concentración. Aun que cuando lo haces, este lugar se lleva consigo un pedazo de tu alma.

sachsenhausen